El voluntariado en Noche de los Museos y Los Museos Se Muestran: ¿quiénes lo hacen posible?
Por Azucena Arvez Talavera

Frente a cada museo, cada espacio, cada recorrido y cada visitante, hay un equipo de voluntarios comprometidos que han hecho posible cada edición de Noche de los Museos, y Los Museos Se Muestran.
Desde un principio, los voluntarios han sido actores fundamentales para la realización de estas actividades orientadas a promover el acceso al patrimonio cultural. En cada edición, se conforma un equipo de jóvenes universitarios y adultos que aportan su tiempo y conocimientos para apoyar en el desarrollo de ambos eventos.
La convocatoria se realiza principalmente a través de proyectos de extensión universitaria de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Artes de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), y de otras instituciones como el Instituto Técnico Superior de la Imagen (ITSI) y la Asociación Paraguaya de Museólogos y Trabajadores de Museos (AMUS). En las últimas ediciones, el grupo de voluntarios se ha ampliado con la incorporación de estudiantes provenientes de la Licenciatura en Lengua Inglesa del Instituto Superior de Lenguas, y de la Licenciatura en Gestión de la Hospitalidad de la Facultad Politécnica. Se cuentan, a su vez, con estudiantes provenientes de la Universidad Nacional del Este y la Universidad Nacional de Itapúa.
A partir de un cuidadoso proceso de selección que considera las motivaciones, intereses y la disponibilidad de cada postulante, se conforma un equipo distribuido en diversas áreas relacionadas a las necesidades logísticas específicas de los eventos. Seguidamente, se desarrolla un proceso de formación que cuenta con reuniones informativas, capacitaciones, recorridos de reconocimiento por los museos, y espacios participantes. Durante estas jornadas de preparación, los voluntarios reciben indicaciones generales, se interiorizan acerca de las dinámicas principales del evento, y refuerzan las habilidades necesarias para guiar y acompañar a los visitantes durante los recorridos.

Las diversas áreas de trabajo comprenden tareas de mediación, comunicación y apoyo en la logística. Los voluntarios se encargan de distribuir la información acerca de los museos, las actividades complementarias programadas y alternativas de recorridos. A su vez, acompañan y organizan los recorridos en los buses, apoyan en el registro fotográfico y audiovisual del evento principal y de las actividades previas de preparación y difusión, y colaboran en tareas de producción, como la preparación de los equipos y materiales que se distribuyen durante la jornada.
Cada una de las áreas es indispensable para el desarrollo pleno de las actividades, y representa una instancia de aprendizaje; los voluntarios ponen en práctica competencias vinculadas a la organización, el trabajo en equipo, el liderazgo, la gestión de situaciones imprevistas y la interacción con públicos diversos. Esta participación también ha propiciado espacios de intercambio de ideas y propuestas que enriquecen el proyecto.
El voluntariado articula la formación académica y la experiencia práctica por medio del involucramiento activo. Para una gran parte de la comunidad universitaria, ser parte de este tipo de actividades representa un primer acercamiento a las dinámicas profesionales de la gestión cultural y artística en nuestro país y, en consecuencia, los estudiantes son capaces de crear vínculos con los trabajadores de los museos, espacios culturales y organizaciones involucradas.
Formar parte de la organización ha permitido que los voluntarios comprendan la diferencia entre asistir a una actividad cultural y contribuir con ella. Pasan de ser meros espectadores a convertirse en agentes activos dentro del proyecto, generando así un sentido de pertenencia; prueba de ello son los estudiantes que regresan año tras año a formar parte del programa, viendo una oportunidad para conocer y acceder a espacios culturales previamente desconocidos.

Claramente, el voluntariado ha sido uno de los factores fundamentales para el desarrollo pleno de Noche de los Museos y Los Museos Se Muestran. El primer evento requiere una convocatoria amplia que permita una cobertura a nivel nacional, mientras que el segundo exige una considerable participación durante todo un día.
A medida que los proyectos fueron creciendo, también lo hizo la estructura organizativa de la coordinación. Lo que en un principio comenzó como un pequeño equipo de voluntarios encargados de acompañar el recorrido por los museos del Departamento Central, actualmente se ha convertido en una red de colaboradores que ha facilitado ampliar la participación de un mayor número de museos y espacios culturales.
En las últimas ediciones de Noche de los Museos se contó con el apoyo de más de 300 voluntarios en todo el país. Por lo que, frente a los desafíos de organizar y llevar adelante la coordinación de equipos numerosos, se ha requerido la implementación de nuevas estrategias para la comunicación interna y la articulación de los equipos de las diversas áreas. Recientemente, se incorporó la figura de los Coordinadores de Rutas, quienes durante esa noche cumplen un rol activo de supervisión y acompañamiento continuo de los grupos que realizan los circuitos en los buses y los que colaboran en las paradas.
Al finalizar las actividades, se llevan a cabo acciones de evaluación sistemática que sirven como instrumento clave para analizar el impacto de la experiencia, identificar los aspectos a mejorar y las dificultades que se presentaron durante en el desarrollo. Y a partir de los datos recabados, se realiza un informe que se utiliza como punto de partida para la planificación de las próximas ediciones.
Cada edición de Noche de los Museos y Los Museos Se Muestran ha representado un proceso de aprendizaje y crecimiento; posible gracias a todo un equipo de voluntarios y colaboradores que se involucran porque, al fin y al cabo, reconocen el valor y la importancia que tiene sostener proyectos que apuesten a la valoración y el respeto del patrimonio cultural.

