Archivo Abierto o cómo mirar el arte contemporáneo en el Paraguay

Archivo Abierto o cómo mirar el arte contemporáneo en el Paraguay

Por Eduardo Quintana

Procesión, de Cándido Rodríguez. (Fotografía de Eduardo Quintana / MUPA)

¿Cómo pueden relacionarse una cerámica esgrafiada de Josefina Plá con unos dibujos de opositores a la dictadura lanzados desde avionetas en la cordillera del Ybytyruzú, de Selmo Martínez, y una escultura construida con tubos de vidrio modelados y sellados a mano por Sebastián Boesmi?

A primera vista, la pregunta parece reunir objetos que pertenecen a mundos distintos. Y, sin embargo, esa es precisamente una de las virtudes de “Archivo Abierto. Un itinerario a través de la escritura de Ticio Escobar post Stroessner”, la exposición del Centro de Artes Visuales/Museo del Barro.

La muestra no intenta ofrecer una historia lineal del arte paraguayo. Tampoco pretende ordenar las obras según escuelas, generaciones o disciplinas. Hace algo mucho más interesante ya que las pone aconversar. Y en esa conversación aparecen relaciones que no son necesariamente evidentes cuando cada obra se contempla de manera aislada.

La exposición parte del libro Archivo Abierto: Arte en el Paraguay pos-Stroessner: textos críticos, publicado en 2025, un documento de enorme valor para estudiar la producción artística paraguaya de las últimas décadas. El punto de partida de Ticio Escobar es también una constatación sobre nuestras propias condiciones de conocimiento, la crítica y los estudios sobre el arte paraguayo producido después de la caída de Stroessner se encuentran dispersos y, muchas veces, son difíciles de acceder, incluso dentro de la universidad.

Por eso, el libro reúne textos escritos durante más de 35 años, originalmente publicados en catálogos y ediciones de circulación limitada. No se trata solamente de conservar la escritura de Escobar. Hay aquí una concepción mucho más amplia del archivo. Fortalecer la documentación existente sobre el arte paraguayo, facilitar la investigación y ampliar la circulación de esos materiales dentro y fuera del país.

La edición digital y de acceso gratuito agrega otra dimensión fundamental al archivo, ya que no queda cerrado. Puede seguir creciendo. La exposición toma esa lógica de apertura y la convierte en experiencia museográfica.

Asunción en el futuro, de Ignacio Núñez Soler (1976). (Fotografía de Eduardo Quintana / MUPA)

Un archivo que relaciona

Uno de los aspectos más interesantes de Archivo Abierto es que permite mirar juntas obras que, en principio, parecen pertenecer a momentos y sensibilidades muy diferentes.

Un Demonio de Zenón Páez, talla en madera policromada de 1983, puede encontrarse junto a Asunción en el futuro, de Ignacio Núñez Soler, de 1976. En otro espacio aparece El Gran Manto (2018), realizado por las bordadoras Natalia Velázquez, Elena Vega y las bordadoras del taller de la exPenitenciaría Nacional El Buen Pastor, en gobelino bordado en punto cruz y cosido transversalmente sobre una base de arpillera de la Fundación Ricardo Migliorisi.

La proximidad física genera una posibilidad de lectura. No necesariamente porque las obras “signifiquen” lo mismo, sino porque al estar juntas producen preguntas nuevas.

Ese es uno de los aspectos centrales de la concepción crítica de Ticio Escobar. Su escritura no pretende situarse por encima de las obras para dictaminar qué son o qué deben significar. La crítica aparece, más bien, como un proceso de pensamiento producido en contacto con ellas.

Las obras están situadas en épocas determinadas, atravesadas por conflictos, transformaciones, sensibilidades y formas diferentes de comprender el mundo. Por eso no pueden ser agotadas por una lectura inmediata.

La crítica, desde esta perspectiva, no tiene como principal tarea juzgar, establecer jerarquías ni descubrir un supuesto significado oculto. Tiene que confrontar las obras, relacionarlas, reconocer las marcas de su tiempo y producir nuevas posibilidades de lectura.

Esto resulta especialmente significativo en un país como Paraguay, donde buena parte de la historia cultural estuvo atravesada por silencios, interrupciones, exclusiones y dificultades para construir archivos accesibles.

Sin título, de Sara Hooper. (Fotografía de Eduardo Quintana / MUPA)

Arte, resistencia y creación

¿Qué nuevas lecturas permite entonces ArchivoAbierto?

Una primera posibilidad consiste en comprender el arte paraguayo contemporáneo y regional no solamente como una sucesión de estilos, sino como un conjunto de sistemas de resistencia y creación.

Hay una dimensión política evidente, pero la exposición no reduce las obras a la política. Hay memoria, territorio, identidad, violencia, naturaleza, afectos, espiritualidad, cuerpo, tecnología, artesanía y experimentación. Hay también una discusión permanente sobre qué entendemos por arte y quiénes tienen derecho a ocupar ese espacio.

Por eso Pasión y simulacro / Cruz de San Andrés, de Carlos Colombino (madera tallada y policromada, 1994) puede encontrarse a pocos metros de Untitled (Jaula #1, Jaula #2), de Gustavo Riego, de 2022. La distancia temporal no desaparece. Al contrario, se vuelve visible.

Lo mismo ocurre con el encuentro entre una cerámica esgrafiada de Josefina Plá, los dibujos producidos por opositores a la dictadura y lanzados desde avionetas sobre la cordillera del Ybytyruzú, por parte de Selmo Martínez, o la delicada construcción de tubos de vidrio modelados y sellados manualmente por Sebastián Boesmi.

No hay una única historia que explique todas esas obras, sino historias que se cruzan.

Y quizás esa sea una de las mejores maneras de aproximarse al arte contemporáneo paraguayo: no buscando una definición única de lo paraguayo, sino observando las tensiones, continuidades, rupturas y sedimentaciones que aparecen cuando las obras entran en contacto.

Obra de Livio Abramo (Fotografía de Eduardo Quintana / MUPA)

Una exposición difícil de montar

La curaduría de Osvaldo Salerno y Lia Colombino es, en ese sentido, un ejercicio visual e intelectual de considerable complejidad.

Porque organizar un archivo no consiste simplemente en colocar objetos en una sala. Toda exposición establece relaciones, distancias, recorridos, silencios y posibilidades de interpretación. Cada decisión museográfica modifica aquello que el visitante puede ver.

Archivo Abierto utiliza esa capacidad del museo para construir una experiencia que no se limita a ilustrar los textos de Ticio Escobar. Las obras adquieren autonomía y, al mismo tiempo, dialogan con el pensamiento crítico que atraviesa la exposición. El resultado es una auténtica explosión de arte contemporáneo paraguayo y regional.

Son 99 autoras y autores que, puestos en relación, construyen un campo extraordinariamente diverso de posibilidades de creación e interpretación. La exposición no pretende que el visitante salga con una conclusión definitiva. Más bien lo obliga a revisar algunas de las categorías con las que llegó. Y eso, para una exposición de arte, es bastante.

Motivos payagua, de Josefina Plá (Fotografía de Eduardo Quintana  / MUPA)

El museo como lugar de pensamiento

Hay algo más que me interesa particularmente en ArchivoAbierto: la exposición demuestra que un museo puede ser también una máquina para producir preguntas.

No solamente conserva objetos o solamente los exhibe. Puede producir relaciones entre tiempos diferentes, entre artistas que nunca trabajaron juntos, entre problemas que pertenecen a contextos históricos distintos. En ese sentido, la exposición convierte el archivo en algo vivo.

El archivo deja de ser el depósito de aquello que ocurrió para convertirse en una herramienta desde la cual podemos volver a mirar lo ocurrido.

Quizás ahí esté una de las mayores riquezas de esta propuesta. No estamos ante una exposición que simplemente dice “esto fue el arte paraguayo o la crítica después de Stroessner”. Estamos frente a una invitación a preguntarnos qué vemos cuando volvemos a mirar esas obras desde el presente. Y la respuesta cambia.

Epiphany Blue, de Sebastián Boesmi (2022). (Fotografía de Eduardo Quintana / MUPA)

Porque también cambió el país y cambiaron los artistas. Muchos de ellos ya no están. O ni siquiera están en Paraguay. Cambiaron nuestras preguntas y las formas de producir, conservar y estudiar el arte. Y, sobre todo, cambió nuestra relación con aquello que durante mucho tiempo permaneció disperso, oculto o fuera de los circuitos institucionales.

Por eso considero que “Archivo Abierto. Un itinerario a través de la escritura de Ticio Escobar post Stroessner” es una delas principales exposiciones de arte de los últimos años en Asunción.

No solamente por la calidad de las obras reunidas, sino por la operación intelectual que propone. Es una exposición que exige mirar, pero, sobre todo, exige volver a mirar.

Como dato que no debería pasar desapercibido, la muestra está dedicada a la memoria, siempre presente, de Line Bareiro, figura indispensable para comprender el Paraguay contemporáneo.

Visitar el Centro de Artes Visuales/Museo delBarro para recorrer Archivo Abierto es, en definitiva, entrar en un archivo que se niega a permanecer quieto. Y quizá eso sea lo más interesante de un archivo verdaderamente abierto: que, cuando creemos haber terminado de leerlo, empieza a hacernos nuevas preguntas.

Pasión y simulacro - Cruz de San Andrés, de Carlos Colombino (1994). (Fotografía de Eduardo Quintana / MUPA)