Bitácora suburbana A5 y las cartografías de memorias en una ciudad
Por MUPA: Voces de Museos y Patrimonios
“La ciudad que habito habita en mí. Me pertenece, le pertenezco. Soy a su imagen y semejanza. Soy el individuo y el gentío. Soy el derecho a vivirla. Este conglomerado de edificios y pavimento es también organismo vivo”. Alina Cantero
Muchas veces solo recorremos las calles de las ciudades, pisando veredas que no vemos, con el apuro de quienes tienen que llegar rápidamente a algún otro lado, pero casi nunca nos detenemos a observar con detenimiento a las grietas, flores, sombras y ladrillos que componen la ciudad que habitamos mientras ésta nos habita, cobrando vida a través de nosotros.
La presentación del poemario “Bitácora suburbana A5”, de Alina Cantero, en Literaity, fue una invitación a romper ese apuro por solo traspasar los distintos lugares y poder detenernos a atesorar lo que nos rodea, en un acto que nos propuso una pausa para aprender a leer esos espacios que creemos conocer pero que, en realidad, a veces solo atravesamos sin pensar demasiado, y menos ser conscientes en tiempo real de cuánto estos espacios nos atraviesan a nosotros mismos.
La obra, editada por el sello independiente Ruido Visual, se presenta como una cartografía del latido urbano y personal. Alina es arquitecta, ilustradora y escritora, y traza en el libro una geografía afectiva donde las ciudades se transforman en territorios de memoria y de contemplación.

Sus páginas, que cuentan con ilustraciones de la propia autora, junto a ilustraciones de Ángel Ocampo y Andrea Cañete, nos devuelven la mirada a aquello que la ciudad suele ocultar (exhibiéndose a plena vista); los aromas de los jardines, las vitrinas de calle Palma, los rincones del Puerto, la luz que perfora las copas de los árboles, e incluso el peso de despedidas que quedan inmortalizadas en los diferentes espacios de la ciudad.
Durante la presentación, los editores Alina María Velaztiquí y Andrés Cañete Cisneros profundizaron en los principales ejes del poemario, desgranando una poética del habitar en la que el amor, la pérdida y la nostalgia aparecen como los materiales mismos con los que se construye aquello que llamamos «hogar».
Asimismo, la ciudad fue presentada como un organismo vivo que conserva múltiples huellas y funciona como un archivo de emociones que respira al compás de quienes la habitan. De este modo, va conformando su propia belleza y también, en cierta medida, su tragedia. La ciudad se mira a sí misma a través de nosotros mientras nos contiene como habitantes y, al mismo tiempo, nos habita, nos conforma y nos transforma.

El encuentro se convirtió en un espacio de diálogo donde la autora compartió el proceso íntimo de escritura, revelando cómo las experiencias cotidianas se sedimentaron en versos. La audiencia, compuesta por amigos, colegas y entusiastas de la literatura, se sumergió en esa conversación sobre los espacios que ocupamos. Literaity, con este acto, reafirma su lugar como un puerto para esas voces que, como la de Alina, buscan navegar contra la corriente de lo superficial y devolverle la atención a lo cotidiano, acompañando a estos autores y autoras que enriquecen el panorama cultural a través de nuevas voces y propuestas creativas.
Ruido Visual, la editorial que publica el poemario, se concibe como un archivo de voces y un territorio de resistencia creativa, un laboratorio, donde convergen la exploración artística, la amistad, y el compromiso con una producción cultural independiente; mientras se inscribe en esa tradición de hacer visible lo invisible, y de darle voz a lo que el marketing urbano y la propaganda busca muchas veces opacar o silenciar.
En ese sentido, también la obra propone detenerse a mirar, para comprender que la verdadera ciudad está hecha de instantes; de aromas frágiles que se desvanecen al doblar la calle, y de vínculos que se tejen entre saludos y despedidas bajo toldos coloridos.