Una muestra que cruzó fe, filosofía y diálogo intergeneracional en Asunción

Una muestra que cruzó fe, filosofía y diálogo intergeneracional en Asunción

Por MUPA: Voces de Museos y Patrimonios

Nicho familiar con fotografía de 1952, donde se encuentra Daniela Almirón. (Foto de MUPA)

Presentada en el Museo Eclesiástico Monseñor Juan Sinforiano Bogarín y abierta al público hasta diciembre, la muestra de MUPA “Mi abuela creía en Dios, yo creía en ella” propuso un diálogo íntimo y público a la vez. El subtítulo fue "Entre el altar y la biblioteca, la devoción a Santa Catalina como puente". En Asunción, donde las prácticas católicas se entrelazaron con la vida cotidiana, la exposición puso en relación dos biografías unidas por el afecto y atravesadas por creencias distintas: Daniela Almirón González (1927–2024), mujer de fe profunda y ética cotidiana, y su nieto Eduardo Quintana (1988), formado entre la duda, la filosofía y el pensamiento crítico. 

Lejos de oponerlos, la propuesta reveló cómo la fe heredada y el escepticismo construido pudieron convivir en un mismo hogar, generando un espacio común donde las diferencias no quebraron los vínculos, sino que los interpelaron.

El "Panteón híbrido" de la muestra "Mi abuela creía en Dios, yo creía en ella", de Eduardo Quintana. (Foto de MUPA)

A partir de fotografías familiares, objetos domésticos, recuerdos devocionales, libros fundacionales y testimonios orales, la muestra reconstruyó un territorio íntimo donde tradición y ruptura dialogaron sin imponerse. Las navidades multitudinarias, las peregrinaciones a Caacupé, las películas de los sábados, la biblioteca iniciada por Daniela para su nieto, los debates adolescentes y las escenas de cuidado en la vejez delinearon una narrativa donde la memoria afectiva se volvió archivo y la vida cotidiana, documento. Allí, la fe apareció como práctica encarnada y la duda, como búsqueda ética.

La exposición incorporó además dos instancias de participación del público. Una de ellas propuso un panel con la pregunta ¿Qué tanto creés en Dios?, que invitó a las personas visitantes a posicionarse en una escala del 1 al 5, transformando la creencia en un gesto reflexivo y colectivo, simulando un cuantificador ontológico. La segunda habilitó una mesa de diálogo, donde quienes lo desearon se sentaron a escribir y dejaron un testimonio, una carta o un recuerdo dirigido a alguien que ya no estaba, extendiendo la muestra hacia el duelo, la memoria y la palabra compartida.

El "cuantificador ontológico" de la exposición "Mi abuela creía en Dios, yo creía en ella", de Eduardo Quintana. (Foto de MUPA)

En ese cruce apareció Santa Catalina de Alejandría, celebrada cada 25 de noviembre en la casa familiar y recuperada allí en clave museológica. Más que una figura religiosa, funcionó como símbolo del puente: la razón y la fe, la sabiduría y el martirio, la tradición popular y los procesos contemporáneos de conservación. 

La exposición fue, en su esencia, una conversación detenida en el tiempo: una invitación a pensar cómo se construyó una sociedad plural cuando las diferencias no separaron, sino que habilitaron nuevas formas de comprensión. Entre el altar y la biblioteca -entre Daniela y Eduardo- se configuró un territorio donde amar resultó más importante que coincidir.

La muestra estuvo abierta entre noviembre y diciembre, en el Museo Bogarín de Asunción. (Foto de MUPA)

MUSEO ECLESIÁSTICO MONSEÑOR JUAN SINFORIANO BOGARÍN Director Pbro. Hugo Fernández Valiente / Comisario de Museo Benjamín Otto Benítez. MI ABUELA CREÍA EN DIOS Curaduría Eduardo Quintana / Asesoría museográfica Osvaldo Salerno / Expografía y montaje Elefante Mental: Javier Palma, Hugo González, Braulio Ramos y Facundo Ojeda. Comunicación MUPA: Voces de Museos y Patrimonios. Noviembre y diciembre de 2025.