Una muestra que cruzó fe, filosofía y diálogo intergeneracional en Asunción
Por MUPA: Voces de Museos y Patrimonios
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Presentada en el Museo Eclesiástico Monseñor Juan Sinforiano Bogarín y abierta al público hasta diciembre, la muestra de MUPA “Mi abuela creía en Dios, yo creía en ella” propuso un diálogo íntimo y público a la vez. El subtítulo fue "Entre el altar y la biblioteca, la devoción a Santa Catalina como puente". En Asunción, donde las prácticas católicas se entrelazaron con la vida cotidiana, la exposición puso en relación dos biografías unidas por el afecto y atravesadas por creencias distintas: Daniela Almirón González (1927–2024), mujer de fe profunda y ética cotidiana, y su nieto Eduardo Quintana (1988), formado entre la duda, la filosofía y el pensamiento crítico.
Lejos de oponerlos, la propuesta reveló cómo la fe heredada y el escepticismo construido pudieron convivir en un mismo hogar, generando un espacio común donde las diferencias no quebraron los vínculos, sino que los interpelaron.

A partir de fotografías familiares, objetos domésticos, recuerdos devocionales, libros fundacionales y testimonios orales, la muestra reconstruyó un territorio íntimo donde tradición y ruptura dialogaron sin imponerse. Las navidades multitudinarias, las peregrinaciones a Caacupé, las películas de los sábados, la biblioteca iniciada por Daniela para su nieto, los debates adolescentes y las escenas de cuidado en la vejez delinearon una narrativa donde la memoria afectiva se volvió archivo y la vida cotidiana, documento. Allí, la fe apareció como práctica encarnada y la duda, como búsqueda ética.
La exposición incorporó además dos instancias de participación del público. Una de ellas propuso un panel con la pregunta ¿Qué tanto creés en Dios?, que invitó a las personas visitantes a posicionarse en una escala del 1 al 5, transformando la creencia en un gesto reflexivo y colectivo, simulando un cuantificador ontológico. La segunda habilitó una mesa de diálogo, donde quienes lo desearon se sentaron a escribir y dejaron un testimonio, una carta o un recuerdo dirigido a alguien que ya no estaba, extendiendo la muestra hacia el duelo, la memoria y la palabra compartida.
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En ese cruce apareció Santa Catalina de Alejandría, celebrada cada 25 de noviembre en la casa familiar y recuperada allí en clave museológica. Más que una figura religiosa, funcionó como símbolo del puente: la razón y la fe, la sabiduría y el martirio, la tradición popular y los procesos contemporáneos de conservación.
La exposición fue, en su esencia, una conversación detenida en el tiempo: una invitación a pensar cómo se construyó una sociedad plural cuando las diferencias no separaron, sino que habilitaron nuevas formas de comprensión. Entre el altar y la biblioteca -entre Daniela y Eduardo- se configuró un territorio donde amar resultó más importante que coincidir.
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MUSEO ECLESIÁSTICO MONSEÑOR JUAN SINFORIANO BOGARÍN Director Pbro. Hugo Fernández Valiente / Comisario de Museo Benjamín Otto Benítez. MI ABUELA CREÍA EN DIOS Curaduría Eduardo Quintana / Asesoría museográfica Osvaldo Salerno / Expografía y montaje Elefante Mental: Javier Palma, Hugo González, Braulio Ramos y Facundo Ojeda. Comunicación MUPA: Voces de Museos y Patrimonios. Noviembre y diciembre de 2025.
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